miércoles, 11 de agosto de 2010

El Parche en la Herida


Una semana llevan atrapados los 33 mineros en la mina San José, sin siquiera saber si se encuentran con vida. Mientras todas las medidas adoptadas para intentar rescatarlos fracasan, los familiares siguen apostados en las afueras, rezando por ellos con un afán de esperanza.


Aprovechando esto, la noche del sábado, el Presidente Sebastián Piñera, en un tiempo récord de 15 minutos, llegó a Copiapó y dijo ante los medios de prensa que no escatimaría recursos y los rescataría sanos y salvos, para luego ir con las familias a darles una - y literalmente una - palabra de apoyo, con su tradicional “arriba los corazones”. Después de eso, regresó a Santiago contento por haber hecho la buena obra del día. No es por ser criticón, pero si iba a estar sólo 15 minutos, mejor no hubiera ido.


Sin embargo, no es este el tema que me mueve para escribir esta nota, sino el modo que usan los gobernantes para “resolver” los problemas. El día de ayer, Piñera pidió la renuncia de los altos mandos de Sernageomin, por haber sido ellos quienes permitieron la reapertura de la mina, que fuese clausurada el 2007 por una serie de irregularidades y accidentes, dentro de los que se cuentan muertes. Esto, automáticamente nos hace volver a aquel fatídico 27 de febrero, cuando Carmen Fernández y Mariano Rojas le decían a la entonces Presidenta Bachelet que no había peligro de tsunami, mientras en el sur desaparecían las costas de Dichato.


La solución a la desinformación del 27F y la consiguiente muerte de las más de 400 personas, que confiaron en lo que decía Bachelet por la radio y bajaron de los cerros para ser arrastradas por las olas, fue la destitución de la directora de la Onemi y del director del Shoa. ¿Caso cerrado?


En Chile, seguimos acostumbrados a poner el parche después de la herida. No somos capaces, bajo el Gobierno que sea, de prevenir accidentes por más que nos pongan las evidencias frente a nuestros ojos. Hacer sumarios administrativos es una pérdida de tiempo, que no meterá a la cárcel a nadie ni mucho menos devolverá a la vida a quienes fueron víctimas de la irresponsabilidad y la ambición desenfrenada.


A veces pareciera que trabajar en una entidad pública es igual a echarse frente al escritorio, timbrando papeles mientras juegas al solitario en la computadora. Nadie lee los informes, nadie lee los folletos sobre qué hacer en caso de emergencia, y nadie se hace responsable cuando ocurre un error. Y luego nos quejamos de la burocracia, sin saber que aquí los verdaderos cretinos son los que hacen las cosas a la rápida.


¿Qué dirán los niños de La Legua que derrotaron a la selección sub13 del Real Madrid, y que siguen esperando los arreglos y obsequios que les prometió Bachelet para su club deportivo, pero que no aparecen en las nóminas de Chiledeportes? ¿Qué dirán los mapuches que confiaron en Piñera cuando les prometió apertura de diálogo, y que ven a sus hermanos presos a punto de morir en una huelga de hambre a la que el Presidente pareciera hacer oídos sordos? Y más cercano aún, ¿qué dirán las 400 familias cartageninas que siguen esperando las viviendas que el alcalde prometió en su campaña de reelección, y que nunca tendrán porque el proyecto era inviable?


Decepción, desconfianza, frustración. Odio. Lo mismo que siente ahora la gente que perdió un pariente tras el terremoto, y que sienten los familiares de los mineros atrapados. ¿De qué sirve tener ministerios y servicios regionales por montón, si no son capaces de hacer bien SU TRABAJO? Cortar cabezas y poner a gente igual de irresponsable no es la solución, sino que está en evaluar qué y no quien anda mal dentro de la entidad pública y privada, y poner manos a la obra para arreglarlo lo antes posible, de lo contrario, seguiremos viendo gente morir como si nada, por haber confiado en que los sujetos de arriba estaban velando y trabajando por y para ellos. Chile tiene que cambiar.

miércoles, 28 de julio de 2010

Un Patrimonio en Peligro


A comienzos del 1900 Cartagena era diferente, era el lugar elegido por la aristocracia de nuestro país para emplazar sus casas de veraneo. El balneario se destacaba por sus grandes casonas, repitiendo las modas y estilos de las principales capitales europeas.

En la actualidad Cartagena es el balneario visitado mayoritariamente por los sectores populares de la Región Metropolitana, las familias acaudaladas emigraron hace ya muchos años y sólo quedaron como mudos testigos de aquella época las grandes mansiones, muchas de las cuales se encuentran en lamentables condiciones estructurales, otras prácticamente abandonadas, así como también muchas de ellas ya no existen.

Las que todavía están, se nos aparecen a cada rato, en cada vuelta a la esquina. Están ahí llamándonos a que nos preocupemos de ellas, que no las dejemos morir, que todavía tienen algo que aportar, ya no para albergar a la alta alcurnia santiaguina, sino que para acoger el arte y la cultura. Un lugar es atractivo no sólo porque quienes ahí viven son personas adineradas; puede ser atractivo porque sus habitantes se preocupan de él.

Conscientes de esta realidad, un grupo de vecinos que no quieren ver que estos inmuebles se sigan cayendo delante de sus ojos, se han reunido con el objetivo de recuperar el patrimonio arquitectónico del lugar. Pero la recuperación de estos inmuebles es de tal envergadura para este grupo de residentes de Cartagena, que no la puedan realizar por sí solos, sino que necesitan la colaboración de otras personas. Personas como usted que en algún momento de su vida visitó este lugar, disfrutó de su mar, de su arena, de su magia.

Los invitamos a reflexionar al respecto.

Se despide atentamente

Eduardo Flores Jara
Corporación Cultural “Los Quijotes”, Cartagena
94407786


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PD: Esta nota, escrita por un amigo, no es una petición de limosna, sino una petición de conciencia a todos quienes llevamos un pedacito de Cartagena en nuestros corazones, para que nos quitemos la venda de los ojos y empecemos a cuidar esta hermosa ciudad, esperando que algún día vuelva a recuperar el esplendor que tuvo antes. Fuerza, mi Joya del Pacífico!!

sábado, 24 de julio de 2010

Derechos y Libertades


Hoy, mientras en la comarca de Chile el ostentoso Rey analiza en la comodidad de su castillo la propuesta del clero para liberar asesinos y violadores, como acto de misericordia hacia la plebe, en el reino vecino se avanza con fuerza en el siglo XXI. Y si bien aún falta mucho para que termine la corrupción en Argentina, los derechos y las libertades están a la orden del día.

Primero fue la marihuana, cuyo consumo y autocultivo ya no está penalizado por la ley trasandina. ¿Qué beneficios podría traer esto? Lo hemos repetido hasta el cansancio, pero nuestros legisladores son tan cabezas duras que hay que decírselos otra vez. De partida, el tráfico de cannabis desaparecería y con él, todos los adhesivos tóxicos que usan para aumentarle el volumen. También disminuiría el narcotráfico y el uso de drogas fuertes, ya que se tendría una más suave, barata y legal a la mano.

Y cuando digo barata no es sólo porque pueda cultivarse en casa, si no también porque podría iniciarse una industrialización de la hierba, que generaría puestos de trabajo en el cultivo, el procesado y el comercio, con su correspondiente paga de impuestos para el Estado. Las únicas restricciones que debieran ponerse son las mismas del alcohol y el tabaco, vale decir, que se prohíba su venta a menores de edad y se sancione su consumo en la vía pública y la conducción en estado alucinógeno. Recién ahí, la educación vendría a ser una herramienta fundamental.

Y segundo, esta semana en Argentina, se ganó una batalla que marca un precedente para toda Latinoamérica: la aprobación del matrimonio civil entre personas del mismo sexo. La ley, que entrará en vigencia el 31 de julio, fue condenada por la Iglesia Católica y por cavernícolas locales como Carlos Larraín, que no son capaces de entender que una familia no la hace “un hombre, una mujer y sus hijos”, si no que el amor.

¿Qué pasa con aquel matrimonio que no puede engendrar hijos? O más aún, ¿qué pasa con aquella madre soltera, que ha debido aperrar sola con sus hijos? ¿Dejan de ser familia acaso? ¿Dejan de tener derecho a previsión de salud y a heredar bienes? Debe entenderse de una buena vez que es el amor el que une a las personas, y no lo que pueda o no decir una regla moral o constitucional.

Una pareja mixta que ha compartido toda una vida juntos, amándose y respetándose, pero que no ha contraído nupcias, está imposibilitada de decidir qué hacer cuando el otro sufre un accidente, sólo por no haber querido o tenido tiempo de poner una firma en un papel. Pero para la ley, es más familia aquella en la que hay maltrato verbal y físico, que una de convivientes donde reina el amor. Y eso es en el ámbito heterosexual, ya que sobre parejas homosexuales ni hablar; ni siquiera derecho a inseminación artificial tienen, puesto que es “inmoral” que críen hijos.

¿Pero sería acaso inmoral que un niño desde pequeño aprendiera a respetar a las personas como son, sin distinguir su género, color de piel o procedencia étnica? Lo único que conseguimos con estas restricciones es incentivar aún más a la discriminación, una verdadera plaga social que veta a la diversidad y nos hunde cada día más en la clandestinidad y el odio.

Ahora, cuando quedan dos meses para el Bicentenario, que no es otra cosa que el festejo de los 200 años de nuestra libertad, es ella precisamente la que se ha perdido en un mar de prejuicios éticos y burocracia maldita. No hay libertad para amar ni derecho para fumarte lo que se te dé en gana, sólo hay reglas que te impiden ser tú mismo y disfrutar tu vida, sin hacerle daño a nadie. Lo que hoy deberían estar haciendo los bufones de la Corte del Rey es debatir sobre cómo no seguir estancados en la Inquisición y no quedarnos detrás de Argentina, en vez de estar perdiendo el tiempo en decidir si le pasan o no por encima a la escasa Justicia que se da en el país.

lunes, 5 de julio de 2010

Balance Patriótico, por Vicente Huidobro

En 1925, Vicente Huidobro fundó el diario Acción, que buscaba desenmascarar las malas prácticas de los políticos chilenos de la época. Tras recibir una golpiza frente a su casa, el periódico fue clausurado por agitador, pero su mensaje caló fuerte en las juventudes progresistas, que lo promulgaron precandidato a la Presidencia, condición que finalmente rechazaría tras ser víctima de un segundo atentado, esta vez con explosivos, del que afortunadamente salió ileso.

He aquí una crónica rescatada de aquel viejo periódico, de puño y letra de nuestro menospreciado y olvidado poeta nacido en Santiago, pero con alma cartagenina. Cualquier alcance con la actualidad no es coincidencia, si no el fiel reflejo de lo poco que hemos avanzado como sociedad.



Balance Patriótico


"Un país que apenas a los cien años de vida está viejo y carcomido, lleno de tumores y de supuraciones de cáncer como un pueblo que hubiera vivido dos mil años y se hubiera desangrado en heroísmos y conquistas.


Todos los inconvenientes de un pasado glorioso pero sin la gloria. No hay derecho para llegar a la decadencia sin haber tenido apogeo.


Un país que se muere de senectud y todavía en pañales es algo absurdo, es un contrasentido, algo así como un niño atacado de arteriosclerosis a los once años.


El sesenta por ciento de la raza, sifilítica. El noventa por ciento, heredoalcohólicos (son datos estadísticos precisos); el resto insulsos y miserables a fuerza de vivir entre la estupidez y las miserias. Sin entusiasmo, sin fe, sin esperanzas. Un pueblo de envidiosos, sordos y pálidos calumniadores, un pueblo que resume todo su anhelo de superación en cortar las alas a los que quieren elevarse y pasar una plancha de lavandera sobre el espíritu de todo aquel que desnivela el medio estrecho y embrutecido.


En Chile cuando un hombre carga algo en los sesos y quiere salvarse de la muerte, tiene que huir a países más propicios llevando su obra en los brazos como la Virgen llevaba a Jesús huyendo hacia Egipto. El odio a la superioridad se ha sublimado aquí hasta el paroxismo. Cada ciudadano es un Herodes que quisiera matar en ciernes la luz que se levante. Frente a tres o cuatro hombres de talento que posee la República, hay tres millones setecientos mil Herodes.


Y luego la desconfianza, esa desconfianza del idiota y del ignorante que no sabe distinguir si le hablan en serio o si le toman el pelo. La desconfianza que es una defensa orgánica, la defensa inconsciente del cretino que no quiere pasar por tal y cree que sonriendo podría enmascarar su cretinismo, como si la mirada del hombre sagaz no atravesara su sonrisa mejor que un reflector.


El huaso macuco disfrazado de médico que al descubrirse la teoría microbiana exclama: a mí no me meten el dedo en la boca; el huaso macuco disfrazado de artista o de político que cree que diciendo: no comprendo, mata a alguien en vez de hacer el mayor elogio.


Por eso Chile no ha tenido grandes hombres, ni podrá tenerlos en muchos siglos. ¿Qué sabios ha tenido Chile? ¿Qué teoría científica se debe a un chileno? ¿Qué teoría filosófica ha nacido en Chile? ¿Qué principio químico ha sido descubierto en Chile? ¿Qué político chileno ha tenido trascendencia universal? ¿Qué producto de fabricación chilena o qué producto del alma chilena se ha impuesto en el mundo?


No recuerdo nunca en una universidad de Europa, ni en Francia, ni Alemania; ni en ningún otro país haber oído el nombre de un chileno, ni haberlo leído en ningún texto.


Esto somos y no otra cosa. Es preciso que se diga de una vez por todas la verdad, es preciso que no vivamos sobre mentiras, ni falsas ilusiones. Es un deber, porque sólo sintiendo palpitar la herida podremos corregirnos y salvarnos aún a tiempo y mañana podremos tener hombres y no hombrinos.


Decir la verdad significa amar a su pueblo y creer que aún puede levantársele y yo adoro a Chile, amo a mi patria desesperadamente, como se ama a una madre que agoniza.


Recorred nuestros paseos, mirad las estatuas de nuestros hombres de pensamiento: ¡qué cisos de valores efectivos! A la excepción de 4 ó 5, ninguno de ellos habría sabido responder en un examen universitario de hombres serios ¡qué sabios de aldea, qué cerebros más primarios! ¿En dónde fuera de aquí iban a tener estatuas esos pobrecitos?


Es necesario levantar estatuas en los paseos y como no hay a quién elevárselas, el pueblo busca el primero que pilla, y cuando es el pueblo el que levanta monumentos, ellos surgen debido a las influencias de familias, son los hijos que levantan monumento al papá en agradecimiento por haberlos echado al mundo. ¡Es conmovedor!


¿Y el mérito, en dónde está el mérito? El pueblo pasa soñoliento y lánguido, arrastrando su cuerpo como un saco de pestes, su cuerpo gastado por la mala alimentación y carcomido de miserias y entre tanto la sombra de Francisco Bilbao llora de vergüenza en un rincón. ¿Qué hombre ha sabido sintetizar el alma nacional?


¡Pobre país; hermosa rapiña para los fuertes!


Y así vienen, así se dejan caer sobre nosotros; las inmensas riquezas de nuestro suelo son disputadas a pedazos por las casas extranjeras y ellos viendo la indolencia y la imbecilidad troglodita de los pobladores del país, se sienten amos y les tratan como a lacayos, cuando no como a bestias. Ellos fijan los precios de nuestra materia prima al salir del país y luego nos fijan otra vez los precios de esa misma materia prima al volver al país elaborada. Y como si esto fuera poco, ellos fijan el valor cotidiano de nuestra moneda.


Vengan los cuervos. Chile es un gran panizo. A la chuña, señores, corred todos, que todavía quedan migajas sobre la mesa.


¡Es algo que da náuseas!


Chile aparece como un inmenso caballo muerto, tendido en las laderas de los Andes bajo un gran revuelo de cuervos.


El poeta inglés pudo decir: “Algo huele a podrido en Dinamarca”, pero nosotros, más desgraciados que él, nos veremos obligados a decir: “Todo huele a podrido en Chile”.


Un gran banquero alemán decía en una ocasión a un ex encargado de negocios de Chile en Austria: “Los políticos chilenos se cotizan como las papas”, y un magnate de las finanzas francesas decía otra vez, y esto lo oí yo: “Desde que a los políticos argentinos les dio por ponerse honrados, el gran panizo para los negocios es Chile”.


Y esos prohombres de la política chilena, esos señores que entregarían el país maniatado por una sonrisa de Lord Curzon y unos billetes de Guggenheim, no se dan cuenta que cada vez que esos hombres les dan la mano, les escupen el rostro.


¡Qué desprecio deben sentir los señores del cobre por sus abogados!


¡Qué asco debe sentir en el fondo de su alma el amo de nuestras fuerzas eléctricas por los patrióticos tinterillos que defienden sus intereses en desmedro de los intereses del país!


Y no es culpa del extranjero que viene a negocios en nuestra tierra. Se compra lo que se vende; en un país en donde se vende conciencias, se compra conciencias. La vergüenza es para el país. El oprobio es para el vendido, no para el comprador.


Frente a la antigua oligarquía chilena, que cometió muchos errores, pero que no se vendía, se levanta hoy una nueva aristocracia de la banca, sin patriotismo, que todo lo cotiza en pesos y para la cual la política vale tanto cuanto sonante pueda sacarse de ella. Ni la una ni la otra de estas dos aristocracias ha producido grandes hombres, pero la primera, la de los apellidos vinosos, no llegó nunca a la impudicia de esta obra de los apellidos bancosos.


La historia financiera de Chile se resume en la biografía de unos cuantos señores que asaltaban el erario nacional, como Pancho Falcato asaltaba las casas de una hacienda. Pero aquéllos más cobardes que éste, porque el célebre bandido por lo menos exponía su pellejo.


¡Pobre Chile! Un país que ha tenido por toda industria el aceite de Santa Filomena y los dulces de la Antonia Tapia.


(Chile tiene hierro, Chile entero es un gran bloque de hierro y no posee Altos Hornos. La Argentina no tiene hierro y tiene Altos Hornos).


¿Y la Justicia?


La Justicia de Chile haría reir, si no hiciera llorar. Una Justicia que lleva en un platillo de la balanza la verdad y en el otro platillo, un queso. La balanza inclinada del lado del queso.


Nuestra Justicia es un absceso putrefacto que empesta el aire y hace la atmósfera irrespirable. Dura o inflexible para los de abajo, blanda y sonriente con los de arriba. Nuestra Justicia está podrida y hay que barrerla en masa. Judas sentado en el tribunal después de la crucificación, acariciando en su bolsillo las treinta monedas de su infamia, mientras interroga a un ladrón de gallinas.


Una Justicia tuerta. El ojo que mira a los grandes de la tierra, sellado, lacrado por un peso fuerte y sólo abierto el otro, el que se dirige a los pequeños, a los débiles.


Buscáis a los agitadores en el pueblo. No, mil veces no; el más grande agitador del pueblo es la Injusticia, eres tú mismo que andas buscando a los agitadores de abajo y olvidas a los de arriba.


Las instituciones, las leyes, acaso no sean malas, pero nunca hemos tenido hombres, nunca hemos tenido un alma, nos ha faltado el Hombre.


El pueblo lo siente, lo presiente y se descorazona, se desalienta, ya no tiene energías ni para irritarse, se muere automáticamente como un carro cargado de muertos que sigue rodando por el impulso adquirido.


Hace días he visto al pueblo agrupado en torno a la estatua de O’Higgins. ¿Qué hacían esos hombres al pie del monumento? ¿Qué esperaban? ¿Buscaban acaso protección a la sombra del gran patriota?


Tal vez creían ellos que el alma del Libertador flotaba en el aire y que de repente iba a reencarnarse en el bronce de su estatua y saltando desde lo alto del pedestal se lanzaría al galope por calles y avenidas, dando golpes de mandoble hasta romper su espada de tanto cortar cabezas de sinvergüenzas y miserables.


No valía la pena haberos libertado para que arrastrarais de este modo mi vieja patria, gritaría el Libertador.

Y luego, como una trompeta, exclamara a los cuatro vientos: despiértate, raza podrida, pueblo satisfecho en tu insignificancia, contento acaso de ser un mendigo harapiento del sol, resignado como un Job que lame su lepra en un establo.


Los países vecinos pasan en el tren del progreso hacia días de apogeo y de gloria. El Brasil, la Argentina, el Uruguay ya se nos pierden de vista y nosotros nos quedamos parados en la estación mirando avergonzados el convoy que se aleja. Hasta el Perú hoy es ya igual a nosotros y en cinco años más, en manos del dictador Leguía, nos dejará también atrás, como nos dejará Colombia, que se está llenando de inmigrantes europeos.


¿Y esto debido a qué? Debido a la inercia, a la poltronería, a la mediocridad de nuestros políticos, al desorden de nuestra administración, a la chuña de migajas y, sobre todo, a la falta de un alma que oriente y que dirija.


Un Congreso que era la feria sin pudicia de la imbecilidad. Un Congreso para hacer onces buenas y discursos malos.


Un municipio del cual sólo podemos decir que a veces poco ha faltado para que un municipal se llevara en la noche la puerta de la Municipalidad y la cambiase por la puerta de su casa. Si no empeñaron el reloj de la Intendencia y la estatua de San Martín, es porque en las agencias pasan poco por artefactos desmesurados.


¿Hasta cuándo, señores? ¿Hasta cuándo?


Es inútil hablar, es inútil creer que podemos hacer algo grande mientras no se sacuda todo el peso muerto de esos viejos políticos embarazados de palabras ñoñas y de frases hechas.


Al día siguiente del 23 de enero, cuando el país estaba sobre un volcán, ¿saben ustedes en qué se entretenía una de las lumbreras de nuestra vieja politiquería, a quienes preguntaban los militares qué opinaban sobre la designación de don Emilio Bello para ponerle al frente del Gobierno? En dar una conferencia de dos horas para probar que el nombramiento de don Emilio Bello era razonable, pues este caballero había sido Ministro de Relaciones cuando el General Altamirano era Ministro del Interior; por lo tanto, pasando el Ministro del Interior a la Jefatura del país, al Ministro de Relaciones le tocaba pasar al Interior, automáticamente, según las leyes, a la Vicepresidencia de la República, en caso de quedar vacante la Presidencia, y por lo tanto…, etc.


No se le ocurrió por un momento hablar de la competencia ni de la energía, ni de los méritos o defectos del señor Bello. El pobre hombre estaba buscando argucias justificativas cuando se trataba de obrar rápidamente, hipnotizado por las palabras cuando había que saltar por encima de todo. Pobre atleta enredado en la madeja de lanas de una abuela cegatona, en los momentos en que la casa está ardiendo.


He ahí el símbolo de nuestros políticos. Siempre dando golpes a los lados, jamás apuntando el martillazo en medio del clavo.


Cuando se necesita una política realista y de acción, esos señores siguen nadando sobre las olas de sus verbosidades.


Por eso es que toda nuestra insignificancia se resuelve en una sola palabra: Falta de alma.


¡Crisis de hombres! ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de Hombre!


Porque, como dice Guerra Junqueiro, una nación no es una tienda, ni un presupuesto una Biblia. De la mera comunión de vientres no resulta una patria, resulta una piara. Socios no es lo mismo que ciudadanos. Al hablar de Italia decimos: la Italia del Dante, la Italia de Garibaldi, no la Italia de Castagneto, y es que el espíritu cuenta y cuenta por sobre todas las cosas, pues sólo el espíritu eleva el nivel de una nación y de sus compatriotas.


Se dice la Francia de Voltaire, de Luis XIV, de Víctor Hugo, la Francia de Pasteur; nadie dice la Francia de Citroen, ni de monsieur Cheron. Nadie dice la España de Pinillos, sino la España de Cervantes. Y Napoleón sólo vale más que toda la historia de la Córcega; como Cristóbal Colón vale más que toda la historia de Génova.


El mundo ignorará siempre el nombre de los pequeños politiquillos y comerciantes que vivieron en la época de los grandes hombres. Sólo aquellos que lograron representar el alma nacional llegaron hasta nosotros; de Grecia guardamos en nuestro corazón el nombre de Platón y de Pericles, pero no sabemos quiénes eran sus proveedores de ropa y alimentos.


En Chile necesitamos un alma, necesitamos un hombre en cuya garganta vengan a condensarse los clamores de tres millones y medio de hombres, en cuyo brazo vengan a condensarse las energías de todo un pueblo y cuyo corazón tome desde Tacna hasta el Cabo de Hornos el ritmo de todos los corazones del país.


Y que este hombre sepa defendernos del extranjero y de nosotros mismos.


Tenemos fama de imperialistas y todo el mundo nos mete el dedo en la boca hasta la campanilla. Nos quitan la Patagonia, la Puna de Atacama, firmamos el Tratado de Ancón, el más idiota de los tratados, y nos llaman imperialistas.


Advirtiendo de pasada que hubo un ministro de Chile en Argentina, el ministro Lastarria, que tuvo arreglado el asunto de la Patagonia, dejando a la Argentina como límite sur el Río Negro, y este ministro fue retirado de su puesto por antipatriota. Tal ha sido siempre la visión de nuestros gobernantes. Los huasos macucos tan maliciosos y tan diablos y sobre todo tan boquiabiertos.


Necesitamos lo que nunca hemos tenido, un alma. Basta repasar nuestra historia. Necesitamos un alma y un ariete, diré parafraseando al poeta íbero.


Un ariete para destruir y un alma para construir.


El descontento era tan grande, la corrupción tan general, que dos revoluciones militares estallaron al fin: la del 5 de septiembre de 1924 y la del 23 de enero de 1925.


La primera giraba a todos los vientos como veleta loca, para caer luego en el mismo desorden y en la misma corrupción que atacara en el Gobierno derrocado, echando sobre las espaldas de un solo hombre culpas que eran de todos; pero más que de nadie, de aquellos que, en vez de ayudarle, amontonaban los obstáculos en su camino.


La segunda, hecha por un grupo de verdaderos idealistas, se diría que principia a desflecarse y a perder sus rumbos iniciales al solo contacto de la eterna lepra del país, los políticos viejos.


¿Hasta cuándo tendrán la ingenuidad de creer que esa gente va a enmendarse y cambiar de un solo golpe sus manías del pasado, arraigadas hasta el fondo de las entrañas, como quien se cambia un paletó?


Dos revoluciones llenas de buenos propósitos, pero escamoteadas por los prestidigitadores de la vieja politiquería, de esa vieja politiquería incorregible y con la cual no hay que contar sino para barrerla.


El país no tiene más confianza en los viejos, no queremos nada con ellos. Entre ellos, el que no se ha vendido, está esperando que lo compren.


Y no contentos con tener las manos en el bolsillo de la nación, no han faltado gobernantes que emplearán a costillas del Fisco a más de alguna de sus conquistas amorosas, pagando con dineros del país sus ratos de placer. ¿Y éstos son los que se atreven a hablar de patriotismo? Roban, corrompen las administraciones y, como si esto fuera poco, convierten al Estado en un cabrón de casa pública.


¿Qué se puede esperar de un país en el cual al más grande de los ladrones, al que comete la más gorda de las estafas, se le llama admirativamente: ¡gallo padre! Este es un peine, dicen, y lo dejan pasar sin escupirle el rostro.


Se dice que el robo lo tenemos en la sangre, que es herencia araucana. Bonita disculpa de francachela. Pues bien, si lo tenemos en la sangre, quiere decir que hay que extirparlo cortando cabezas. Por ahí sale la sangre. Si no hay más remedio, que salga como un río.


¡Qué mueran ellos, pero no muera el país!


Que suban al arca unos cuantos Noé y los demás perezcan en el diluvio de la sangre pútrida.


Como la suma de latrocinios de los viejos políticos es ya inconmensurable, que se vayan, que se retiren. Nadie quiere saber más de ellos. Es lo menos que se les puede pedir.


Entre la vieja y la nueva generación, la lucha va a empeñarse sin cuartel. Entre los hombres de ayer sin más ideales que el vientre y el bolsillo, y la juventud que se levanta pidiendo a gritos un Chile nuevo y grande, no hay tregua posible.


Que los viejos se vayan a sus casas, no quieran que un día los jóvenes los echen al cementerio.


Todo lo grande que se ha hecho en América y sobre todo en Chile, lo han hecho los jóvenes. Así es que pueden reírse de la juventud. Bolívar actuó a los 29 años. Carrera, a los 22; O’Higgins, a los 34, y Portales, a los 36.


Que se vayan los viejos y que venga juventud limpia y fuerte, con los ojos iluminados de entusiasmo y de esperanza."

miércoles, 30 de junio de 2010

Te quiero ver, dentro y fuera de la cancha


Es un tema inevitable, un espectáculo que hizo vibrar a todo Chile al son de un C-H-I, pero que terminó antes de lo que esperábamos, o más bien, de lo que queríamos. Hoy dejaré mi faceta política para escribir de fútbol, una pasión de multitudes y el gran negocio de dirigentes y auspiciadores.


Perdimos, para variar, contra el mejor equipo del mundo, pero ganamos lo que creíamos olvidado: la esperanza, el triunfalismo y la alegría. No podemos sentirnos a menos luego de haber visto a nuestro equipo pasar segundos en las clasificatorias, y llegar a octavos de final jugando de igual a igual ante un poderoso Brasil y una alabada España.


No podemos estar tristes tras haber hecho historia, sacándonos el karma de no poder ganar en un Mundial desde el que jugamos en casa, y lograr que todo el planeta hablara de nosotros y destacara a nuestros jugadores, oriundos de familias humildes y barrios marginados. Tampoco se pueden quejar los vendedores de ropa y chiches deportivos, en especial las grandes multitiendas con sus liquidaciones de bodega y las ferias consumistas de Meiggs y Patronato, llenas de poleras pirateadas y vuvuzelas de los mil demonios.


Chile fue todo fiesta y unidad por dos semanas, dejando de lado colores políticos, creencias religiosas y todo lo que nos separa cuando no hay opio de por medio. Olvidamos incluso, que hace 4 meses un terremoto dejó sin techo y abrigo a miles de personas al centro-sur del país. Y no por llevar al emblema de Chile ayuda a Chile a que se desgastara flameando al viento de Sudáfrica, la situación iba a mejorar para ellos. Digámoslo a quienes vendieron hasta a su madre con tal de sacar pasajes para ver los partidos en vivo, mientras los menos “afortunados” sólo se conformaron con adquirir un plasma de 40 pulgadas para sentirse en el estadio gracias al High Definition. Mi tío es un ejemplo de ello, teniendo 4 teles en su casa, se endeudó con una nueva porque quería impresionar a sus amigos junto a un gran asado mundialero, mientras el 5 de marzo apenas depositó 10 lucas para los daminificados en la cuenta 2702.


Pero terminada la participación de la Roja volvimos a lo de siempre, al estrés y a la pobreza que consume a esta nación en el día a día. Somos pesimistas, estamos ya casi acostumbrados a perder, pero Bielsa nos cambió la mentalidad, nos hizo creer que no había imposibles, y pese la derrota, confiamos en que la Roja podrá llevarse la Copa el 2014, Mundial que tendrá como sede a nuestro eterno verdugo verdeamarelo. Soñad entonces, que soñar es gratuito y libre, y esperad que para entonces nos acompañe algo más de suerte y el camino no se nos venga cuesta arriba, puesto que aquí lo único que faltó es suerte, ya que jugadores con talento demostramos que tenemos.


Lejos de los comentarios burdos de medios extranjeros y el resultado final de los marcadores, Chile jugó sus partidos limpia y profesionalmente, a diferencia de los equipos europeos que se dedicaron sólo a empujar y a fingir caídas al suelo. La Selección no se mereció ni la mitad de las tarjetas que le pusieron, pero ahí ya entra a primar el favoritismo y el protagonismo de los malos árbitros y jueces de línea, que validaron goles inexistentes y anularon los que eran reales.


No obstante, llegará el momento en que rompamos la mala racha, y ojala esté en las manos de este equipo y este DT hacerlo. El Loco es irreemplazable, un técnico de excelencia y que inspira respeto, por lo que si queremos conservarlo, debemos cruzar los dedos porque Piñera suelte los morlacos necesarios, sin caer en la extravagancia. Si, dije Piñera, puesto que como principal accionista del mayor acreedor de la ANFP, es el que finalmente tendrá la última palabra; de algo que sirvan sus conflictos de intereses y su apitutado subsecretario de Deportes…


En lo que queda de Sudáfrica y Waka Waka, espero ver salir a una Alemania campeona, porque por ningún motivo me gustaría ver el trofeo monopolizado en un hexacampeón, ni a los trasandinos vanagloriando aún más a un petiso que mete goles con la mano y se las da de técnico, cuando a Bielsa no le llega ni a los talones (literalmente :P). Pero es sólo un sueño, uno más de tantos que alimentan esta fiebre mundialera, y que acabará el 11 de julio con el pitazo final del árbitro. De regreso a la realidad, afuera de la caja boba hipnotizadora.


Sólo queda esperar que Bielsa sepa valorar el afecto y la confianza que hemos depositado en él, tanto en las buenas como en las malas, sentimientos que no recibió en su natal Argentina, y podamos seguir insistiendo con un ¡viva Chile ctm!, que el 2014 venceremos ;)


martes, 15 de junio de 2010

¿Alguien dijo Progresista?


Las pasadas elecciones presidenciales dejaron algo más que una coalición moribunda y un Gobierno arrogante. Dejaron entrever una herida abierta en el pecho de millones de chilenos hastiados de la ineptitud y la inoperancia de quienes, por más obligación constitucional que democrática, debían gobernar y erigir nuestras pequeñas y exprimidas vidas consumistas. Esa herida se canalizó en primera vuelta con un nombre, Marco Enríquez-Ominami, bajo el cual estaba escrito el nombre de todos y cada uno de los disconformes con el voraz actuar de una Concertación tan derechizadamente neoliberal como su opositora y conservadora Alianza por Chile.


El resultado fueron 1 millón y medio de votos, 20% de los inscritos en el Servel que marcaron por la opción independiente de la lista. Datos numéricos y estadísticos por los que los abanderados presidenciales se pelearon a muerte para sumarlos en segunda vuelta. Pero eran sólo eso, números y porcentajes que hacían falta para alcanzar el anhelado 50+1 con el que al final se impuso un sórdido Sebastián Piñera ante un escueto Eduardo Frei. Nunca esos números fueron individualizados como personas trabajadoras, con familias, necesidades y opiniones personales, opiniones que de nada servían a la hora de ir a la urna el 17 de enero y votar por el blanco o el negro, sin una opción de color distinto.


Un mes después, fuimos golpeados por un devastador terremoto que no hizo más que ratificar la incompetencia de las autoridades salientes y la gran capacidad de las entrantes para aprovecharse de la desgracia y usarla como pantalla para faltar a sus promesas de campaña. Hoy, la herida sangrante parece haber cerrado, pero no por alguna curación efectiva, si no por compresas e inyecciones de morfina, avivadas por pasiones futbolísticas y proyectos usurpados de las mentes progresistas de quienes trabajaron por ese millón y medio de soñadores que querían un país mejor.


Las ideas buenas siempre son bien recibidas, vengan de donde vengan. Hoy el Gobierno tiene un 53% de aprobación por comprometerse a seguir parte del programa de Marco, pero hasta ahora no ha llevado a cabo ninguno de los puntos que tanto repitió el Presidente cuando estaba en campaña. “Esto es progresar”, dicen los ministros aplaudiendo a destajo. “Esto es discriminar”, dice la Concertación mientras reclama por la persecución política en contra de los funcionarios públicos que fueran contratados en estas dos décadas de pitutocracia.


Y es esta misma Concertación la que se hacía llamar progresista, cuando tuvo 20 años a Chile estancado entre tratados de libre comercio en los que se llevan nuestros productos al extranjero para luego volver a importarlos más caros. La misma Concertación que se tapó los oídos cuando estudiantes, profesores, médicos, mapuches, usuarios del Transantiago y pensionados salieron a las calles exigiendo sus derechos. La misma Concertación que daba chipe libre a los delincuentes y narcotraficantes, mientras metía a la cárcel a titulares de Dicom y agricultores de cannabis para autoconsumo. La misma que, entre otras cosas, trató a Marco de inmaduro y que ahora anda llorando porque vuelva y les enseñe a ser Progresistas de verdad.


Esto se llama hipocresía, y eso es lo que como Partido Político vamos a combatir. Tenemos los mismos sueños y anhelos de aquel perceptiblemente lejano 2009, y una altura de miras que ya se la quisieran los viejos dinosaurios de la politiquería chilena. Ser progresista no es sólo presentar unos cuantos proyectos para mantener contento al pueblo, si no trabajar para que cada una de las personas, sin exclusión, vean sus derechos respetados y tengan una mejor calidad de vida.


Ser progresista es buscar la libertad en todas sus formas, desde la libre elección de mercado hasta la libre expresión de pensamientos. Es además buscar la igualdad y justicia para todos, sin distinciones de género, origen étnico ni nivel socioeconómico. Un progresista es un ser fraterno, preocupado por los demás y de su bienestar, por sobre el beneficio propio, comprendiendo que la educación y la salud es un derecho innegable de cada ser humano. Progresismo es ver un país sin fronteras, amigo de nuestros vecinos pero capaz de autosostenerse cuando nos quitan el hombro. Ser progresista es ser tolerante con toda opción personal, desde lo religioso hasta lo sexual, siempre con el respeto y dignidad que todo ciudadano merece. El real progreso sólo se puede ver a largo plazo, conservando y protegiendo nuestro medio ambiente y nuestra rica flora y fauna nativa, especialmente a aquella que forma parte de nuestras familias y que con cariño llamamos "mascotas". Los progresistas vemos nuestro pasado de forma constructiva, aprendiendo de los errores y no enrostrándolos para generar polémica con fines electorales. Un Partido Progresista es aquel que se rige por estas normas en Pro de una sociedad que exige a gritos un verdadero y fructífero cambio.


La herida que tiene el país no está cerrada, muy al contrario, algún día no aguantará la presión y reventará grotescamente, pero estaremos preparados para suturarla a base de ideas concretas y no superficiales, con toda la fuerza y la energía de una juventud que tiene la garra y el coraje para lograr grandes cosas. El Partido Progresista recién se está formando, y todos podemos ayudar a que crezca recto, sano, puro y firme. Es el comienzo de una nueva revolución, impulsada por un eco que se ha hecho sentir en toda América Latina. Yo, una vez más, Marco por el PRO.

sábado, 22 de mayo de 2010

Cuenteo Público 2010


Sólo Sebastián Piñera puede vender la pomada tan bien como lo hizo ayer. Ya dije antes que era poco prudente evaluar su Gobierno a apenas dos meses y medio de haber asumido, pero tras escuchar su discurso tendré que pecar de imprudencia, al igual que él. Vamos allá.


Partió con las típicas palabras ‘reconciliadoras’ de las que pavonea cuando le ponen un micrófono en frente, llamando a la unidad nacional y mencionando a Dios cada vez que necesitaba terminar una frase. Dio las gracias a Bachelet, Lagos, Frei, Alwyn, O’Higgins, Carrera, Rodríguez y cuanto weón se le pasó por la cabeza, antes de ir por fin al grano. Leyó un resumen escolar de lo que pasó el 27 de febrero y de cómo todos ayudamos a paliar la emergencia, como si no fuéramos chilenos y no lo supiéramos. Hizo un minuto de silencio por las víctimas, pero no entregó detalles de las conclusiones que hasta ahora ha sacado la comisión que investiga la descoordinación durante el terremoto, cuestión que interesa a todos los familiares de los difuntos. Pero éste no sería el único tema del que se mantendría al margen.


Tras menospreciar una y otra vez a la Concertación por legados como EFE, Transantiago y Chiledeportes, se vanaglorió de haber mandado más proyectos al Congreso que todos sus predecesores a la fecha, entre los que cuentan el aumento transitorio del royalty minero y el impuesto al tabaco, argumentando que este último es dañino para la salud, más no tomó en cuenta que el alcohol es mucho más dañino ya que no sólo mata a quien conduce ebrio, si no también a quienes manejan responsablemente (eso sin contar la delincuencia y la ruina a la que conlleva su abuso). Pero como las grandes corporaciones mandan, pasada la emergencia, los que ganan más volverán a pagar menos, y el alcohol no se tocará, ya que molestaría a nuestras empresas importadoras.


Después vino un sin fin de promesas de campaña carentes de bases financieras y administrativas, como la disminución gradual del 7% de salud que se le descuenta a los pensionados, la trillada formación de 1 millón de empleos para el 2014, terminar con las listas de espera en el AUGE, reformar la Justicia Civil, dar un bono por bodas de oro, y crear nuevos Ministerios. ¿Cómo y cuánto costarán estos proyectos? No se pierdan la próxima cuenta pública para saberlo...


En educación, prometió que ningún joven con ganas de estudiar no podría hacerlo por falta de dinero, pero no informó sobre un proyecto al respecto. Así mismo, planteó alargar las jornadas de clases en los barrios conflictivos, como si eso fuese a disminuir el narcotráfico o la delincuencia. ¿Qué dirán los injuriados y agredidos profesores al respecto? Además, añadirá al Simce pruebas de Inglés (bien por eso), Tecnología (mal por los que no tienen acceso), y Educación Física (pésimo para todos los holgazanes :P).


Lo que sí queda claro, es que al que le falta estudiar más es al mismo Piñera, pues a parte de insistir en su peculiar hablamiento y referirse al ‘cáncer de mamos’, dijo que pretendía que nuestra economía creciera como hoy lo hace la extinta Checoslovaquia y la casi en bancarrota Portugal (¡qué miedo!).


En fin, todos quedaron contentos con tanto chamulleo, menos los defensores de temas que fueron olvidados durante esa hora y cincuenta minutos de autoalabanza, como es el caso de los animales, el medioambiente, la cultura, el deporte, el conflicto indígena y las minorías sexuales, materias que sacan ronchas a la conservadora y neoliberal Alianza por Chile y a su adorada Iglesia Católica.


¿Mi conclusión final? Piñera sigue pensando que es candidato en lugar de Presidente, por lo que aún necesita un empujón a la realidad y quitarse el disfraz del terremoto tras el cual oculta su inexperiencia en el ámbito social. Un país se levanta con trabajo y oportunidades, no con palabrería y buenos deseos. Así cualquiera.


domingo, 2 de mayo de 2010

Báñense en su Salsa


Otra vez nos vemos afectados, como planeta, a un desastre ecológico por culpa de la ineptitud humana. La plataforma petrolera estadounidense Deepwater, ubicada en el Golfo de México, sufrió un desperfecto y estalló, liberando miles de toneladas diarias de crudo en medio del Océano Atlántico. Ahora, la mancha de petróleo ya alcanza el tamaño de Puerto Rico, y se espera que siga creciendo hasta que los robots que trabajan a un kilómetro y medio de profundidad, puedan reparar la fuga.


Se ha dicho, incesantemente, que el famoso ‘oro negro’ perjudica al medio ambiente, y que debería ser reemplazado a la brevedad por energías limpias, como la eléctrica y la solar, pero las empresas petroleras y automotoras (que son las mismas), se niegan a hacerlo para abaratar costos. No obstante, son accidentes como éste los que terminan costando miles de millones de dólares en procedimientos de reparación y limpieza de aguas, que podrían haber sido usados en investigar otras áreas de la mecánica.


Pero como los simples humanos no tenemos ni voz ni voto (a menos que tengamos plata), los empresarios se siguen tapando los oídos y así veremos contaminarse nuestro mundo con desechos y radioactividad hasta el fin de los tiempos neoliberales. Aún así, hay maneras individuales en que podemos actuar para boicotearlos, y contribuir un poco a proteger la vida y la integridad contra la que ellos atentan:


1.- Lo más obvio, es partir limitando lo que más puedas el uso de combustibles fósiles. Para eso, puedes compartir y turnar tu coche con alguien más que vaya a tu ruta, disminuyendo así no sólo la emisión de gases tóxicos, si no también la congestión vehicular. Ponte de acuerdo con tus amigos o vecinos, y si no conoces a nadie, hay varias webs dedicadas a encontrar pasajeros afines para compartir los viajes, con lo cual además podrías hacer nuevas amistades.


2.- Si no tienes vehículo, usa el transporte público. Sí, sabemos que el Transantiago sigue siendo malo, pero es la única alternativa que tenemos para aliviar la emisión de dióxido de carbono. Válete también de taxi-colectivos y el Metro -bajo tu propio riesgo- xD


3.- Si lo que quieres además es ejercitar tu cuerpo, entonces camina o sal a andar en bici. No hay nada más barato y saludable que usar nuestras piernas para lo que fueron creadas, y prueba de esto es la iniciativa de Donella de poner teclas de piano en los escalones del Metro, para incentivar a la gente a subir los peldaños a la antigua, y no pararse en una escalera mecánica como si fueran inválidos.


4.- Si está a tu alcance, compra o convierte tu auto en híbrido. Gastarás menos en bencina y lo que es mejor, obligarás a las petroleras a cambiar de rubro, y a las automotoras a hacer vehículos compatibles a la demanda del público.


5.- No te servirá para movilizarte, pero si para asegurar un mejor futuro a las próximas generaciones. Planta un árbol, de lo que sea, pero asegúrate que crezca y esté en un lugar seguro donde le dé suficiente luz. Ojalá sea en tu jardín, pero si tu casa no cuenta con uno, busca un área fértil en las inmediaciones de tu ciudad, o visita una reserva forestal donde de seguro estarán encantados de darte un espacio. Si cada humano sembrara al menos un árbol en toda su vida, nos ahorraríamos muchos de los problemas que tenemos hoy día.


Son medidas básicas y algo trilladas, pero sencillas y 100% efectivas. Lo importante es lograr que las empresas petroleras quiebren y dejen de ocurrir hechos tan lamentables como el de Deepwater, que dañan la vida submarina y la de quienes nos valemos de ella.


Recuerda que no sólo el derrame de petróleo causa daño, si no también la quema de sus derivados, desde combustibles hasta pegamentos y plásticos. El humo cargado de CO2 contamina el aire y envenena nuestros pulmones, y por culpa de la deforestación, no alcanza a ser del todo procesado. Son estas cosas las que nos están matando de a poco, acortando nuestras vidas y la de todos los seres vivos. Pero no dejes que te echen la culpa por ello, ya que estás obligado a consumir petróleo para poder mover las máquinas que ellos mismos construyen. No dejes por tanto que te culpen por la contaminación y la falacia del calentamiento global, porque la primera la causan ellos, y la segunda es algo natural que ha pasado desde siempre, debido a las manchas solares.


Combátelos firmemente y déjalos solos bañándose en su propia mugre, porque así como son buenos destruyendo el ecosistema, también son buenos para pedir nuestra ayuda cuando se mandan condoros. Ya se los hemos pedido de todas las formas posibles y nos han ignorado. Ahora debemos tomar cartas en el asunto con urgencia, y darles por donde más les duele: la depreciación de su producto estrella.

La Ley Orsini


Odio referirme a esto, así que la haré corta. Ya se va haciendo costumbre ver personajillos de la farándula rondar por tribunales, por uno u otro motivo estúpido. Los recuerdos más frescos que tengo son a Alejandra Álvarez demandando a Pamela Díaz por haber mostrado públicamente unas fotos porno de la demandante (puaj!), y a Edmundo Varas con su voz de pito exigiendo a los gendarmes que lo soltaran en medio de Tribunales, tras haber sido detenido por agredir a un familiar.


La semana pasada tuvimos varios hechos que fueron portada en todos los diarios, los cuales nos recordaron lo decadente que es nuestra televisión. Claudia Schmidt formalizada por cachetear a una productora; Oscar Garcés investigado por abuso sexual contra una mucama; y, para no ser menos, Maite Orsini y otra weona detenidas por invasión de morada, tras querer jugarle una broma a otro saco wea famoso, escalando su edificio cual ladronas, para entrar a su departamento por el balcón... claro, que las muy idiotas se equivocaron de ventana y la dueña de casa llamó a la policía.


Pero eso no quedó ahí. Ya habiendo sido dejadas en libertad, la chica de Calle 7 demandó a la oficial que la detuvo por supuestamente haberla golpeado durante el arresto, y a los días después apareció con un ojo morado y un cuello ortopédico, cual Kenita Larraín tras haber saltado del auto del Chino Ríos. Ahora, la cabo segundo Carmen Jara, debe enfrentar a la Fiscalía Militar por supuesto abuso de autoridad, sin embargo el mismo día del incidente, la cabo constató las lesiones que le provocó la ‘inocente’ Maite, cosa que no ha podido hacer la bailarina, modelo o no sé que chucha es, ya que obviamente está fingiendo para acaparar más cámaras.


Siento, al igual que muchos, que ya está bueno que cada prostituta que quiera hacerse famosa ande usando a la Justicia como medio, cuando hay miles de causas pendientes de gente que realmente necesita solución a casos de vida o muerte, y por culpa de estas rameras sus audiencias se postergan por meses. Es por esta razón, y para que los famosillos de cuarta dejen de andar lucrando en programas de tv contando sus pelotudeces, que propongo la Ley Orsini, una acta que prohíba la reinserción de personajes públicos a los medios del mismo ámbito, en caso de haber cometido delito alguno. Fácil y equitativo, al igual que a un criminal se le obliga a guardar silencio y no poder acercarse al lugar del crimen, que lo mismo se haga con los famosillos, para dejar de ver su precaria imagen tanto en las pantallas, como en los Juzgados. Dejo la propuesta abierta para que alguien la tome y la modifique, pero ojalá sea llevada al Congreso para que estas mierdas dejen de hacer escándalos porque si. Claro, dudo que alguien que no tenga la genialidad de Nelson Ávila, me vaya a hacer caso :(

martes, 20 de abril de 2010

Anexo Musical N°2: "Crimen Sollicitationis"



Crimen Sollicitationis es una Ley Canónica promulgada en 1962 por el Cardenal italiano Alfredo Ottaviani, en la que se enfatizan las sanciones contra los sacerdotes que propusieran o cometieran abusos sexuales contra los fieles, incluyendo comportamientos homosexuales, pedofílicos y zoofílicos. La prórroga también resalta la culpa que recae sobre los que tienen conocimiento y aún así encubren estos actos, como sería el caso de SS Benedicto XVI. Para todos estos casos, la condena final es la Excomunión.

¿Por qué se ha hecho oídos sordos a este documento católico? Pues eso es lo que Scottland Yard y las policías del mundo están investigando, pero en tanto no se saquen las primeras conclusiones y hayan culpables en esta red de pederastia, les dejo este tema del último disco de Ska-P, titulado igual que la ley ignorada, Crimen Sollicitationis. Disfrútenlo ;)